Agustina Soria Gómez
Lic. En Psicología y sexóloga clínica
¿Alguna vez te cuestionaste la importancia del deseo sexual en tu vida? Es decir…¿Qué tan importante es el sexo en tu vida? ¿Qué tan cercano o alejado te sentís, de esa libido de vida que te conecta con vos mismo y con otros?
Básicamente el deseo sexual implica una emoción, un impulso, una energía que nos mueve al contacto íntimo con otros y nos motiva a relacionarnos, compartir, mantener relaciones sexo afectivas, a disfrutar, a sentir placer… Y este deseo, es dinámico, fluctuante, y depende de muchos factores (biológicos, emocionales, personales, sociales, culturales), que lo afectan directamente o indirectamente, porque somos seres integrales.
¿Quién no se ha sentido afectado en su deseo sexual en medio de una pandemia, por ejemplo? Esto da cuenta que, como seres humanos, nuestras vivencias impactan en esa libido sexual y es fundamental saber esto.
El conocimiento siempre implica consciencia y por lo tanto responsabilidad…y en deseo sexual ¡qué importante es esto! Por qué? Porque el deseo sexual se trabaja, se alimenta, se construye. Muy diferente de lo que antes suponíamos, que el deseo era innato, espontaneo, automático. En parte si, a veces fluye naturalmente por supuesto, pero otras, es clave que muy voluntariosamente, lo trabajemos.
¿Y que implica trabajarlo? Básicamente saber que el deseo sexual no es un switch que prendemos o apagamos antes de cada encuentro sexual, sino que es preciso que cada uno de nosotros identifique que nos acerca o aleja de esa ganas de… sabes que te excita? Que te genera placer? Que te hace fantasear? Que te gusta en la intimidad? Toda esta info será clave para que tomes un rol protagónico y activo en tu intimidad, y también como dato para transmitirle a tu pareja y que eso ayude a potenciar sus encuentros.
Que tan conectado estas al sexo y sus estímulos? Que tanto pensas en sexo, hablas de sexo, sentís el sexo y deseas el sexo? Cuanto más conectado estés a esa información sexual, tu cerebro (el órgano sexual más importante) más estimulado y excitado estará, y por lo tanto, es más probable que salga en busca de esa satisfacción sexual.
El deseo sexual, en cualquier etapa evolutiva que estés, se alimenta, se recrea, se juega y se lo mima. Y por lo tanto, es fundamental que nos ocupemos activamente de él, manteniendo esa libido con uno mismo y con los otros.
El deseo puede sufrir alteraciones, y altibajos, y también será clave que sepas detectar qué de todo eso, lo golpea. A veces nos volvemos locos queriendo mejorar nuestra apetencia sexual, creyendo que la dificultad está ahí en el plano sexual, cuando esto, no es más que la punta del iceberg y por eso, no vemos grandes resultados y nos frustramos. Te invito a que profundices un poco más, y descubras, en que plano o ámbito de tu vida, te sentís afectado o con malestar, porque realmente ahí está el punto donde hay que saber actuar y generar cambios, que luego, resonaran positivamente en lo sexual.
No pasa nada si estas sufriendo un mal momento y por lo tanto no sentís deseo sexual, permitite sacarte esa exigencia de que en sexo, siempre hay que querer, poder y estar disponible. Está bien, lo que a vos te haga sentir bien, y en sexo es importante fluir. Por supuesto de que si notas que con el tiempo, esto cada vez se vuelve un problema, será importante consultar al respecto, pero mientras tanto: No te exijas! No dejes tampoco que te exijan!
La realidad es que, en cuanto a deseo sexual: cuanto más conectemos con el sexo… más ganas sentiremos, y cuanto menos conectemos, menos deseo sexual. Entonces, estate atento de esto, porque puede ser un buen arranque para mejorar y alimentar tu deseo sexual.
Por eso, hoy te invito a que te cuestiones que tan satisfecho te sentís en tu intimidad sexual, para que te animes a tomar un rol protagónico, único, sin depender de nada ni nadie y salgas tras eso que queres disfrutar. Animate a alimentar ese deseo sexual, que a final de cuentas, es un sentimiento saludable, que se puede vivir con mayor o menor intensidad, importancia, que podemos satisfacerlo a través de distintas practicas eróticas con uno mismo o con otros, pero lo que no podemos hacer, es anularlo, reprimirlo, silenciarlo o dejar que nos produzca malestar.
Al deseo sexual, hay que expresarlo, dejarlo libre, con respeto, libertad, pero sobre todo….hay que dejarlo vivir! Te lo dice tu sexóloga amiga.